Los callos son un problema muy desagradable que puede causar dolor al caminar, sensación de ardor y molestias constantes. Muchas personas intentan eliminarlos con diversos preparados, apósitos o limando la piel, pero suelen reaparecer al cabo de un tiempo. Es entonces cuando la mayoría se da cuenta de que el problema no se ha solucionado definitivamente.
Los expertos advierten que el mayor error no reside solo en el método para eliminar un callo, sino en ignorar la causa real de su aparición. Un callo se forma cuando la piel sufre presión o fricción prolongada, por lo que el cuerpo crea un engrosamiento como mecanismo de protección. Si esta presión continúa, el problema reaparece rápidamente incluso después del tratamiento.
La causa más común es el calzado incómodo o demasiado ajustado, especialmente los zapatos que aprietan los dedos o ejercen presión en el mismo punto al caminar. En algunas personas, el problema se debe a los tacones altos, los zapatos duros o a estar de pie durante mucho tiempo. Los callos también suelen aparecer en personas con deformidades en los pies o una distribución inadecuada del peso al caminar.
