Añade los tomates:
Agrega los tomates troceados a la olla y cocina a fuego medio durante unos 30-40 minutos, removiendo ocasionalmente. Los tomates deberían empezar a deshacerse y la salsa espesarse.
Condimenta la salsa:
Agrega la sal, el azúcar (si decides usarlo), las hierbas secas y la pimienta negra al gusto. Prueba la salsa y ajusta los condimentos según tu preferencia.
Tritura la salsa:
Cuando los tomates estén bien cocidos y la salsa tenga la consistencia deseada, retira la olla del fuego. Puedes dejar la salsa tal cual si prefieres una textura más rústica, o usar una licuadora de mano o un procesador de alimentos para obtener una textura más suave y homogénea.
Envasado y conservación:
Lava y esteriliza los frascos de conserva y sus tapas. Llena los frascos con la salsa caliente, dejando aproximadamente 1 cm de espacio en la parte superior. Asegúrate de limpiar bien los bordes de los frascos para evitar contaminación. Cierra los frascos herméticamente.
Proceso de conservación:
Coloca los frascos llenos en una olla grande con agua caliente (pero no hirviendo) que cubra los frascos por completo. Hierve durante unos 15-20 minutos para sellar herméticamente los frascos. Luego retira los frascos del agua caliente y déjalos enfriar completamente antes de almacenarlos en un lugar fresco y oscuro.
¡Y eso es todo! Ahora tendrás deliciosa salsa de tomate casera lista para disfrutar en cualquier momento del año. Recuerda etiquetar los frascos con la fecha de envasado para un mejor control de la frescura.
Si te gustan las salsas caseras, no te puedes perder esta receta de 10 salsas caseras diferentes, que todo amante de la cocina debería conocer.
