Muchos se sorprenden cuando sacan una zanahoria del suelo y ven que sigue siendo pequeña, fina o de forma irregular, a pesar de que las hojas parecían sanas y verdes durante el verano. En un gran número de casos, el problema no son las semillas ni la alimentación, sino un método de riego que puede ralentizar por completo el desarrollo de las raíces bajo tierra.
El error más común que comete la gente es el riego superficial frecuente. Cuando el suelo se humedece sólo en la capa superior, la raíz de la zanahoria permanece poco profunda y no es necesario profundizar en busca de humedad. Debido a esto, las zanahorias siguen siendo cortas, delgadas y poco desarrolladas, especialmente durante los días cálidos y secos.
Por lo tanto, los jardineros experimentados riegan las zanahorias con menos frecuencia, pero mucho más abundantemente. El objetivo es que el agua penetre más profundamente en el suelo para que la raíz crezca recta y fuerte. Es mejor regar temprano en la mañana o en la noche, cuando el sol no es fuerte y la humedad se evapora más lentamente del suelo.
