Para que la planta dé a luz durante un tiempo prolongado y fuerte, se debe mantenerla periódicamente. Se deben eliminar las hojas secas y dañadas para mejorar el flujo de aire y reducir el riesgo de oídio y pudrición. También es importante controlar constantemente la aparición de pulgones, ácaros y otras plagas, porque se propagan rápidamente sobre el pepino. Una buena ventilación, riego en el fondo de la planta y una distancia limpia ayudan mucho a mantenerse saludable. La cosecha debe ser regular porque cuantos más frutos maduros elimines, más creará la planta otros nuevos. Si dejas crecer los frutos, la planta ralentiza y reduce la floración
De principio a fin lo más importante es dotar al pepino de calidez, sol, suelo húmedo pero no húmedo, buena nutrición y apoyo al crecimiento. Cuando todo esto se combina, varias plantas pueden producir una cantidad increíble de frutos a lo largo de la temporada. El mayor secreto de la familia rica no está en una cosa mágica, sino en el cuidado adecuado sin saltarse. Regar, alimentar, atar y cosechar periódicamente convierte cada planta sana en una auténtica pequeña fábrica de pepinos. Con un poco de esfuerzo y atención obtendrás frutas sólidas, sabrosas y caseras que llegarán día a día
