Para esta tarta necesitas: 500 g de masa fina de tarta, 1 litro de leche, 3 bolsas de pudín de vainilla, 8 cucharadas de azúcar, 1 azúcar de vainilla, 500–600 g de cerezas peladas o cerezas, 100 ml de aceite, 100 ml de agua ácida y un poco de azúcar en polvo para espolvorear.
Si usas cerezas del congelador, asegúrate de escurrirlas bien para que el pastel no libere demasiado jugo.
Primero cocina el pudín. Separar unos 200 ml de 1 litro de leche y mezclar pudín, azúcar y azúcar de vainilla. Pon a hervir el resto de la leche, luego vierte el pudín turbio y cocina con agitación constante hasta que espese. Retirar de la estufa y dejar enfriar un poco, pero no apretar completamente. El pudín debe ser cremoso y lubricante.
Mezcle el aceite y el agua ácida en un recipiente aparte. Toma una corteza, rocíala con esa mezcla, pon otra corteza encima y rocía un poco más. Extienda unas cucharadas de pudín al final de la cáscara, coloque las cerezas o cerezas sobre el pudín y luego enrolle con cuidado. Repita lo mismo hasta haber agotado las cáscaras y el relleno.
