1. Pele con cuidado los albaricoques y colóquelos inmediatamente en una solución de agua y bicarbonato de sodio.
2. Déjalos reposar unas 2 horas para mantenerlos firmes.
3. Luego colarlos y enjuagarlos bajo un chorro de agua fría. Luego colóquelos en agua fría y limpia durante 3–4 minutos y vuelva a colar.
4. Retire con cuidado las cestas (por el tallo para que el fruto quede entero).
5. Si lo desea, guarde las cestas y agréguelas más tarde (si son dulces), o reemplácelas con almendras.
6. Espolvorea los albaricoques limpios con azúcar y déjalo durante 8–10 horas o toda la noche para liberar el jugo y liberar el almíbar.
7. Pon un fuego más fuerte y cocina hasta que hierva.
8. Agrega cestas o almendras.
9. Luego reduzca el fuego y cocine hasta obtener la densidad deseada.
10. Agrega medio jugo de limón hacia el final.
11. Si es necesario, retire la espuma durante la cocción.
Finalización
Dejar enfriar cubierto con un paño limpio y húmedo y luego verter en frascos de vidrio esterilizados.
